¿Estamos legislando en mediación de espaldas a los mediadores?
Reflexiones sobre la Jornada de Eficiencia en la Digitalización de la Justicia: ¿Dónde queda el papel del mediador ante el nuevo requisito de procedibilidad?
Una jornada agridulce sobre la eficiencia judicial
Recientemente se celebró la Jornada sobre La Eficiencia en la Digitalización de la Justicia, organizada por el Ministerio de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes. Fue un espacio donde convivieron los hitos tecnológicos de la Administración con las profundas inseguridades del sector privado.
Sin embargo, tras las mesas redondas y los anuncios oficiales, quedó en el aire una pregunta incómoda: ¿Se puede construir un sistema de justicia eficiente sin contar con quienes deben ejecutarlo en primera línea?
El síntoma: La "Cultura del Juicio" en números rojos
Durante el evento se insistió en la necesidad de "obligar" al ciudadano a abandonar la arraigada cultura del pleito. Las cifras son demoledoras: solo se dictan sentencias en el 25% de los procedimientos iniciados anualmente. Esto condena a cualquier asunto judicial a una espera media de entre 2 y 3 años.
Nos hemos acostumbrado tanto a la dilación que el cambio, aunque sea para mejor, genera vértigo. Pero el verdadero problema no es la resistencia al cambio, sino la falta de herramientas para que ese cambio sea real.
El diagnóstico: Descoordinación y el vacío del mediador
Con la entrada en vigor de la LO 1/2025 y el requisito de procedibilidad, la Administración parece haber delegado en los MASC (Medios Adecuados de Solución de Controversias) una responsabilidad inmensa sin la formación ni la información necesaria para el ciudadano.
Llama la atención un dato revelador: el Punto de Interoperabilidad de los MASC (PIMASC) apenas ha registrado unos 5.000 procedimientos. Esta cifra no refleja la realidad del sector, en gran medida porque:
- Su uso sigue siendo, en la práctica, opcional.
- No existe una coordinación real con el expediente judicial electrónico.
- Solo se suelen acreditar los intentos fallidos, invisibilizando el éxito de la mediación.
Lo más llamativo fue la composición de los paneles de debate: técnicos, funcionarios, abogados y CEOs de grandes tecnológicas. Los mediadores no estuvieron presentes.
La solución: Empoderar al ciudadano y al profesional
No basta con legislar; hay que informar. El ciudadano debe saber que no tiene por qué esperar tres años para que un tercero decida por él. La mediación permite establecer condiciones propias en acuerdos civiles y mercantiles, priorizando los intereses reales de las partes sobre la rigidez de un fallo judicial.
Para que esto ocurra, la tecnología no debe ser un muro administrativo (como a veces parece ser PIMASC), sino un puente.
El papel de SIMASC en este nuevo escenario
En SIMASC creemos que la eficiencia no nace de "obligar", sino de facilitar. Nuestra plataforma nace precisamente para llenar esos huecos que la Administración aún no ha cubierto:
- Visibilidad real: Herramientas que registran cada paso del proceso de mediación, no solo el "no acuerdo".
- Formación a través del uso: Una interfaz intuitiva que guía al profesional y al ciudadano, reduciendo la fricción del desconocimiento.
- Conexión práctica: Facilitamos que los acuerdos y procesos tengan el rigor necesario para ser reconocidos, integrando la gestión administrativa con la mediación real.
Conclusión
Legislar para los mediadores sin contar con ellos es una receta para el estancamiento. Es hora de que la mediación deje de ser el "hermano pobre" del sistema judicial para convertirse en la primera opción, gestionada por profesionales con voz propia y tecnología a la altura.
¿Eres mediador y sientes que la digitalización te está dejando atrás?
Toma el control de tus expedientes y adelántate a la burocracia. [Descubre cómo SIMASC pone la tecnología al servicio del mediador, no al revés]